Si voy a empezar a escribir, debería hacerlo bien. Presentarme e introducirme en mi historia. Me llamo Áuril. En realidad no, pero supongamos que sí. Tengo 18 años y con tan corta edad podría decir que conozco lo que es el dolor, el engaño, y por sobre todas las cosas, la mentira. No soy una mina que siempre dice la verdad, pero si hay algo que aprendí con el corren de los años y las (mil y un) caídas, es que las mentiras no hacen mas que lastimar a los demás y a uno mismo. Soy extremista, cambio de humor constantemente, pienso y analizo cada una de las acciones de los demás, amo la música y los libros. Y si tuviera que seguir describiendome, no sabría hacerlo. No tengo bien en claro que soy, y que no soy.
En el 2013 quería un cambio en mi vida. Algo totalmente distinto a lo que estaba acostumbrada. Quería salir del circulo mentiroso e involucrarme en un circulo de verdad. Pobre ingenua. Me metí en la cueva del peor lobo de los cuentos.
Era mayo y estaba hundida, negada a salir, dispuesta a vivir de cortes y lágrimas, hasta que la conocí. Astrid (o Candela, como quieran llamarla).
En ese momento tenía 16 años, toda una adolescente ilusa que creía que podía encontrar alguien que le importe a través de una red social. Usaba mucho Twitter, demasiado quizás. Hasta que un día me topé con un retweet suyo. Empece a seguirla, ella no me siguió (como de costumbre, en realidad). Me parecía una chica muy interesante. Compartía mis dolencias, mis pensamientos, todo. Ella escribía y yo me sentía identificada. Pero no, no sabía ni que yo existía.
Un día, publicó su blog al que obviamente entré y leí. Tenía pensamientos tan profundos, que los creía tan lindos en aquel momento.
Le twitteé. Me arme de valor y le escribí. "Excelente tu blog, te entiendo tanto..". Minutos más tarde me contestó "Wow, pensé que nadie lo iba a leer. ¡Muchas gracias! Y desde ahora quiero que sepas que estoy para lo que sea ¿Sí? LO QUE SEA." A veces me pregunto dónde quedo eso de estar para lo que sea, pero no va al caso. La cuestión que es sabía de mi existencia y para una persona que no se quiere nada, eso es mucho.

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