Si hay algo que debo remarcar de Enero antes de hablar del siguiente mes, es que casi todas las noches hablamos por teléfono. Casi todas las noches no dormía sólo por escuchar su voz, su risa, y sus mil histeriqueos. Me encantaba, me volvía loca escucharla, y pensar que de alguna manera no directa tenía chances con ella. Luego de ese mes, recordé que hay una canción de nuestra banda que se llama "Mis noches de Enero". Describe a la perfección todo. Incluso hoy en día, lo describe. Lo que sentí en ese mes, fue muy color de rosa, y como si fuera el primer enamoramiento aunque no lo sea. Siempre me va a doler la frase de esa canción "quiero recordarte así". No porque así sea ella en verdad, sino porque de alguna manera u otra, me gustaba esa faceta que me mostraba. Me encantaba. Toda ella.
Llegó Febrero, y con él llegaron millones de esperanzas. No sólo pasábamos noches enteras hablando, sino que también aparecieron cosas tan extrañas en ella. En las madrugadas, a ella se le presentaban muchos miedos, y yo me quedaba toda la noche con ella al teléfono intentando que no haga nada. Que no tome pastillas, que no se corte, que no tenga ataques de pánico. Creo que lo logré, y eso que es difícil que yo reconozca mis buenos hechos. En este mes, ella era mucho más abierta a mi, incluso me empezó a llamar "Bombón". Me encantaba, una vez más. Si bien yo sabía que estaba muy enamorada de ella, me faltaba algo. Me faltaba ese empujón a la pileta (vacía o llena).
Como en estos meses estaba de vacaciones, yo pasaba mucho tiempo con mi mejor amiga Pilar. Casi todos los días ella se quedaba a dormir en mi casa, y mirábamos series. Uno de esos días, tuve una conversación muy seria con Candela, y a la vez una conversación grupal con otras amigas. Primero fue la de mis amigas:
Yo: Chicas, qué hago? Siento que tengo que jugármela por Candela, pero no sé. Tengo miedo de pasarla mal. La amo, en serio y me hace bien.
S: Yo creo que si crees en serio que tenes que jugartela, lo hagas. Pero donde te haga mal, la agarramos nosotras eh!
C: Mira negra, si te hace bien, dale para adelante. Nosotras te vamos a apoyar siempre, y quiero verte feliz, porque yo soy feliz así.
P: Jugatela, sabes que te apoyamos mucho y se lo sonriente que estás cuando hablas con ella.
Listo, tenía que jugármela. Lo había decidido. Eran alrededor de las tres de la mañana, y yo decidía estar si o si con ella.
En mi conversación con ella, le deje (una vez más) en claro que quería estar con ella. Esta conversación no la recuerdo bien, asi que si la relatara, se que estaría mintiendo o salteandome cosas. Una de las pocas cosas que me acuerdo, es que ella me dijo que sí. Que me iba a dejar jugármela, y que creía que a ella también le pasaba algo. Desde ese momento, comenzaron los "quiero que estés acá y darte besos" y demás cursilerías. Estaba feliz. Por primera vez en mi vida, sentía que estaba haciendo las cosas verdaderamente correctas y sinceras.

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