2015-06-01

Reniego y me desangro


"Así es que empiezo a hundirme, como aquel barco, 
pero yo al glaciar lo vi al momento de zarpar."

Me sentía tan bien, tan enamorada, tan "nada puede destruir lo que siento". Los días pasaban, y me enamoraba siempre un poco más. El 13 de febrero del 2014 a eso de las 2 am, me dijo "creo que estoy enamorada de vos". Ya está, no podía pedir más. Todavía recuerdo las cosquillas que sentía en el estómago, lo nerviosa que me ponía, las sonrisas que se dibujaban en mi rostro al leer eso. Sé que tardé en responder, en procesar lo leído. A partir de ahí, comencé a decirle "mi amor". Es lamentable que no me salga ni una sonrisa al escribir sobre esto que parece ser tan lindo. Creo que se me fue todo lo que podía llegar a sentir por ella. Muchos dicen que hay que quedarse con los buenos momentos, y me quedaría con ellos, pero simplemente ya me cuesta mucho recordarlos con nitidez. 
Días mas tarde, quedamos en que íbamos a vernos el 26 de febrero. El 20 de ese mes, sus hermanas le "sugirieron" que no era conveniente que tuviera una relación conmigo, porque yo era una chica. Ahí se desató la bronca, o como suelo decirlo "mi primer huracán".  Lo mas cómico de todo esto, es que su hermana mayor es lesbiana. No podía parar. Me corté una y otra vez, me golpeé incontables veces contra la pared, rompí cosas, no tenía límites. No quería hablar con ella, no quería saber más nada. Me sentía una estúpida por haber creído que todo podía salir bien. Recuerdo haber tenido varios ataques de pánico juntos. Candela no se dignaba a pedirme mínimamente disculpas. No dijo nada. Simplemente me dejó en claro que no iba a estar conmigo. Agarré mi cuenta de Twitter, y escribí:
"Gracias vida de mierda, GRACIAS."
"No soy capaz de lograr nada, nada se concreta en mi vida." 
"Necesito romper todo, absolutamente todo, pero principalmente necesito romperme a mi misma."
"Ni unos cortes de mierda me van a tranquilizar,"
La llamé llorando y casi sin poder respirar, le pedí una oportunidad, le rogué. No puedo creer que fui tan estúpida de rogarle a alguien que me quiera en su vida. Me dijo que sí, que me iba a dar una oportunidad, pero que no íbamos a vernos por ahora. Claro, la tarada se conforma con tan poco que no importa lo que le demos ¿no? Así terminé esa noche que hasta el día de hoy me genera un poco de tristeza y desesperación. 

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