Pensaba no escribir hoy. Pensaba tomarme "mi día de duelo", pero me obsesiona mucho más el terminar esta historia.
Estaba destrozada. Sentía que me faltaba el aire todo el tiempo, y aumentaron mis ataques de pánico. Ya no sólo los tenía en mi cuarto, comenzaron a ser en el colegio, en el baño, o donde me encontrase. La necesitaba. Necesitaba su voz, sus besos, sus "te amo", necesitaba tener esa seguridad de que no estaba sola.
Le escribía mucho. Me cansé de pedirle una y otra vez que volvamos. No. No quería. Sentía que porque "la había mandado a la mierda", no podía perdonarme. JA, si hubiese sabido por qué lo hice. Lo hice porque daba bronca leerla hablar tan mal de mi, daba bronca ver cómo me quebraba por dentro y no podía decirle nada.
Me bloqueó de Whatsapp. A la forra le dio el tupé de bloquearme. Explotaba. Le escribí muchísimas puteadas y "te amo" "te necesito" "volvé" "por qué mierda se terminó todo?" "No me querés nada", etc. Escribía todo eso simplemente porque sabía que no podía leerme.
Paralelamente, comencé a hablar con Ailén que era nuestra amiga. Le pedí que me mantuviera al tanto de cómo estaba Candela. Se lo pedí porque si no sabía nada de ella, sentía que me moría.
Cerca del 10 de Junio a la noche, me desbloqueó. No le hablé. Ella si.
- Hola - escribió.
- Hola - respondí a los minutos.
- Te extraño.
(Ya esta. Me moría. Una vez más me tenía en la palma de su mano.)
- Yo también. Y mucho.
Hablamos un largo rato, y no paraba de decirme que me extrañaba, que me amaba, que extrañaba mis besos. Y me dijo "me podes tannnnnto".
Por otro lado, esa misma noche, hablaba con Ailén (o Leli, como le dicen). Me contaba que iba a verse con Candela el sábado 14 de Junio, que ella estaba bastante mal anímicamente. Le pregunte si podía acompañarla. Necesitaba volver a verla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario