2015-06-21

Se rompían los esquemas de mi pobre corazón


Cuando leía un libro, creía que no costaba tanto escribirlo, que las palabras fluían y que uno podía escribir por varias horas sin problema alguno. Pero, por lo visto, me equivoqué. Es inexplicable lo que cuesta escribir. Lo que cuesta poder ser cronista de una (mi) historia. Mas que nada cuando es de uno mismo. Se remueven muchos sentimientos, recuerdos y pensamientos. 
Por eso tardé 6 días en poder volver a escribir. No me animaba ni a tocar el botón de "Nueva entrada", pero acá estoy. Tengo que terminar algo una vez en mi vida. 
Ese mismo trágico 14 de Junio a la noche, Leli me pasó el blog de Candela. Había escrito dos entradas para mi esa misma tarde: 

" Hoy me tocó decir adiós.
No solo te perdí a vos dejándote ir, sino que también me perdí una gran parte de mí. En realidad, no sé si yo ya estaba perdida antes de conocerte, antes de enamorarme de vos, antes de todo lo vivido juntas. Hoy te dije adiós, y no te das una mínima idea lo que me duele esto. Pero sé que es lo mejor, aunque duela, sé que es lo mejor. Estás libre, de mí y de cualquier tipo de decepción. Estás a alcance de cualquier persona que te sepa amar mucho más que yo, porque eso mereces vos, alguien que te ame con locura y pasión, alguien incondicional, y lamentablemente no soy así, en esos casos no. Escribo esta carta dirigiéndome a vos, aunque sé que vos nunca leerás esto. Hoy, catorce de Junio, perdí una persona que realmente me amó, y soy consciente que me sigue amando, aunque a veces lo dude después de todo lo que pasó. Lo único que puedo decir ahora, con lágrimas en los ojos es un simple: “perdoname por no poder darte lo mejor”, y me siento una inútil por solamente poder decir esto. Perdón por ilusionarte, perdón por todo. No sirvo para amar. No sirvo, en realidad, para nada."

"Sabe usted que le extraño mucho más de lo estimado?
Duele fingir con que ya te superé y que nunca me importaste.
Me importas.
No te superé.
Extraño tus caricias, tu amor, tu aprecio.
Te extraño a vos en todos los sentidos.
Sé que lo que encontré en vos no lo voy a encontrar en nadie, y en cierta parte duele saber eso, porque sé que ese mismo cariño que recibí en su momento nunca más lo voy a sentir. Miremos el lado bueno, eso significa que sos única e inigualable.
A veces daría lo que fuera por recuperar los momentos vividos, revivirlos y quedármelos para siempre.
Ojalá pudiese detenerme en el tiempo, en tú tiempo.
Pero no sé, no sé qué pasó conmigo.
Quiero revivir cada caricia, cada beso, cada abrazo, por más pocos que hayan sido. Fueron únicos, y por eso hoy los quiero volver a sentir.
Te extraño, y en momentos como este daría lo que fuese por remediarlo todo.
Pero no sé perdonar, no puedo perdonarte. Y supongo que hasta que no aprenda a hacerlo, vamos a seguir distanciadas. Tampoco sé amar, no sé amar como vos pretendes que yo ame. No sé muchas cosas, y creo que hasta que nos las aprenda debería estar así, sola.

Pero debo admitir que la distancia duele, tú distancia duele."

"Son puras mentiras, no me quiere, no me quiso ni me va a querer. Me quiero cortar. Necesito cortarme. Te odio, Candela. Quiero morirme, no aguanto este dolor". Esos eran mis pensamientos al terminar de leerla.
¿Cómo tenía el tupé de decir que me extrañaba? ¿Cómo tenía el tupé de escribir eso, después de lo que había pasado esa tarde? 
Era una psicópata y lo estaba comprobando. Estaba totalmente desquiciada esta mina. Lo que mas odiaba de todo eso, es que aún así no podía dejar de quererla. Me había enamorado de una loca de mierda, que tiene la "virtud" de envolverte hasta cuando no queres que lo haga. 
Vieron cuando en los dibujos animados a un personaje se le rompe el corazón? Así me sentía yo. Sentía que se me rompía todo adentro. Se quebró todo, hasta la confianza que podía llegar a tenerle. Lo poco que yo tenía para estar en pie, se me había roto en mil pedazos. 

2015-06-15

A donde no conozco ya no viajo

Hola, 14 de Junio. No te extrañé, ¿por qué llegaste?



Sinceramente no se cómo empezar a describir este día. Quería escribir el 14 de Junio, un año después de este día que voy a contar. Pero lo vengo posponiendo porque no me animo, porque me da miedo mi reacción, o porque simplemente no quiero recordar. 
Muchas cosas de este día no estan en mi mente, simplemente se borraron después de que pasaron. Dicen los que saben de Psicología que eso es un mecanismo de defensa. Yo no lo sé, pero supongo que es bueno. La mayoría de lo que sé es porque me lo contó Ailén, sino no sé qué recordaría.
Llegó el 14. Yo le pedí a mamá que me dejara ir a ver a Candela porque ella estaba mal, y accedió con la condición de que hasta Capital vaya con alguien, y ahí me encuentre con Leli. Le mentí. Le dije que iba con Camila, una amiga. Estaba tan desquiciada por verla, que si tenía que mentir sobre una muerte o lo que sea para verla, era capaz de hacerlo. 
Llegué hasta Capital en el 129, y decidí esperarla a Leli en la misma esquina que la vi a Candela ese 6 de Marzo. Fumaba cigarrillos y mascaba chicles. Un cigarrillo tras otro, no paraba. Llegó tarde. Yo me sentía tranquila, pero dentro mío había un tsunami de emociones desencontradas. Ay, Ciudad del desencuentro, sos tan hermosa. 
Buscábamos la terminal de combis para irnos hasta Monte Grande. ¡Estaba cometiendo una locura! Nos equivocamos de empresa, pero llegamos a destino. Caminamos dos cuadras hasta una plaza que era parte de una rotonda. Apenas me bajé de la combi, prendí un pucho. Esperábamos a que llegara. Llegó. La abracé, la abracé tan distinto a cuando comenzó a ser mi novia. Sentía que era un abrazo fuerte, de esos que se necesitan. Pero, luego me di cuenta que no. Que no la había abrazado con todas mis fuerzas, bah, capaz no tenía (tengo) muchas fuerzas. 
Caminamos hasta una plaza chiquita, buscamos un árbol y nos sentamos. Hacía mucho frío esa tarde. Ailén y Candela hablaban bastante, y yo no emitía mucho comentario. Me la pasaba mirando la tierra, el pasto, y cualquier otra cosa que no sea ellas. Me sentía totalmente de más. Ya me odiaba por haberme metido y haber ido. 
En un momento, me acosté encima de mi ex y miraba Twitter desde el celular. Quiso agarrarme el celular, y no la dejé. Me dio miedo que se diera cuenta de que sabía su cuenta. 
Recuerdo que me moría de frío. Temblaba, no sé si por miedo, por nervios, o por qué. "Tengo mucho frío", dije. Candela me abrazó un largo rato. Le decía algo a Leli que no podía llegar a escuchar, y no me dejaba despegarme de ese abrazo. Un tiempo más tarde, me enteré de que le decía "qué hago?". 
Al separarnos de ese abrazo, me dio un beso. No lo esperaba, simplemente no lo esperaba. Yo no fui con intenciones de volver, simplemente quería verla. Verla o cerrar una relación de buena manera. No estaba segura. En ningún momento se me había cruzado que podía llegar a besarme. 
Leli miraba todo como no entendiendo muy bien qué pasaba, y decidió alejarse un poco.
Comenzamos a hablar no sé qué cosas. No puedo recordar esa conversación hasta el día de hoy. Sólo recuerdo que me dijo que no podía volver conmigo, que no podía perdonarme que la haya puteado (JA, y yo cuántas cosas tendría que dejar de perdonarte?). Sólo recuerdo una frase "ya sé que suena como esa frase quemada 'no sos vos, soy yo', pero es así." Le pregunté si ya no me quería, y me respondió que ya no era como antes. No podía mirarla a los ojos. No podía creer lo que me estaba diciendo. Me estaba diciendo que no quería volver, que no me quería como antes, ¡pero me daba un beso! ¿En qué cabeza cuerda entra? Estaba indignada, asombrada, destruida no sé cómo definirlo.
No me molestó que se haya negado a volver, ni siquiera que me confesara que ya nada era como antes. Pero si me molesto que me haya besado. No podes ser tan mierda. No podes ilusionar así. No. No podía parar de llorar. Me pedía que la mirara a los ojos, y no podía. Simplemente no podía sostenerle la mirada a una persona así. Me había hecho mierda. Todo lo poco que había adentro mío, se había destrozado. Me sentía una nena chiquita entre personas y lugares enormes. Me sentía una nena perdida que no encontraba nada conocido. 
Ailén vino hacía mi, y Candela se alejó. Me abrazo tan fuerte, como intentando recoger y unir lo que ya estaba roto y sin solución. Estaba perdida, tenía la mirada perdida. 
Nos teníamos que ir, y no podía levantarme. Simplemente no podía. Sabía que si me levantaba, iba a caerme, o desmayarme. Me levanté como pude, tropezando sobre mi misma. Me temblaban las piernas, sentía que me caía. Ailén me agarró. Es inexplicable todo lo que le debo a esta chica. 
Comenzamos a caminar hasta esa rotonda. Yo caminaba en silencio, perdida. Cruzaba las calles sin mirar, rogando que un auto no se detuviera y me pisara. Caminaba por las veredas pateando hojas secas, caminaba queriendo tirarme al piso a llorar. Caminaba queriendo estar muerta. Bah, ya me sentía muerta, pero faltaba mi cuerpo. 
Llegamos, y no sabía si abrazarla, evitarla, o decirle algo que le quede doliendo para siempre. Decidí abrazarla y le dije "no me olvides nunca". Era mi despedida. En ese mismo instante comencé a planear mi suicidio. Nos había ido a buscar el papá de Ailén, que me iba a dejar en Capital. Todo el viaje fue en silencio. Sólo le escribía mensajes a Leli diciéndole lo mal que me sentía. Llegábamos a la avenida 9 de Julio. En la radio sonaba 9 de julio. "Por la nueve de julio voy con el miedo de no verte nunca más". El mundo estaba en mi contra. Mi cara fue la demostración de lo mucho que estaba odiando. 
Me bajé. Temblorosa crucé la calle. Antes de cruzar, me planteé mas de cien veces si tirarme abajo de un auto y que todo terminara ahí, ese día. Pero no, no lo hice. Fui (y soy) una cobarde. 
Llegué a La Plata destrozada. Me la pasé todo el viaje en el micro lloriqueando, y rogando tener un accidente. Entre a mi casa, hablé unas pocas palabras con mis papás, y me encerré en mi pieza. Me hice mierda. No con cortes, sino con pensamientos. Jamás tuve pensamientos más auto-destructivos que los de ese día. 

2015-06-14

Su cancioncita triste, me llevó, me llevó.


Pensaba no escribir hoy. Pensaba tomarme "mi día de duelo", pero me obsesiona mucho más el terminar esta historia.
Estaba destrozada. Sentía que me faltaba el aire todo el tiempo, y aumentaron mis ataques de pánico. Ya no sólo los tenía en mi cuarto, comenzaron a ser en el colegio, en el baño, o donde me encontrase. La necesitaba. Necesitaba su voz, sus besos, sus "te amo", necesitaba tener esa seguridad de que no estaba sola. 
Le escribía mucho. Me cansé de pedirle una y otra vez que volvamos. No. No quería. Sentía que porque "la había mandado a la mierda", no podía perdonarme. JA, si hubiese sabido por qué lo hice. Lo hice porque daba bronca leerla hablar tan mal de mi, daba bronca ver cómo me quebraba por dentro y no podía decirle nada. 
Me bloqueó de Whatsapp. A la forra le dio el tupé de bloquearme. Explotaba. Le escribí muchísimas puteadas y "te amo" "te necesito" "volvé" "por qué mierda se terminó todo?" "No me querés nada", etc. Escribía todo eso simplemente porque sabía que no podía leerme.
Paralelamente, comencé a hablar con Ailén que era nuestra amiga. Le pedí que me mantuviera al tanto de cómo estaba Candela. Se lo pedí porque si no sabía nada de ella, sentía que me moría. 
Cerca del 10 de Junio a la noche, me desbloqueó. No le hablé. Ella si. 
- Hola - escribió.
- Hola - respondí a los minutos.
- Te extraño. 
(Ya esta. Me moría. Una vez más me tenía en la palma de su mano.)
- Yo también. Y mucho.
Hablamos un largo rato, y no paraba de decirme que me extrañaba, que me amaba, que extrañaba mis besos. Y me dijo "me podes tannnnnto". 
Por otro lado, esa misma noche, hablaba con Ailén (o Leli, como le dicen). Me contaba que iba a verse con Candela el sábado 14 de Junio, que ella estaba bastante mal anímicamente. Le pregunte si podía acompañarla. Necesitaba volver a verla. 

2015-06-13

Mendigando a toda hora ''dame un poco más de amor''


El 28 de Marzo a la noche, una de las conversaciones que tuvimos con Candela fue que ella tenía más de una cuenta en Twitter. Tenía una en la que estaban todos su amigos y familiares, otra en la que tenía otra identidad, y una última que sólo podía leer ella y escribir todo lo que ella pensaba. Yo sólo conocía las dos primeras, aunque me moría de ganas de conocer la tercera.
Desde ese momento quería encontrar la forma de saber esa cuenta, a tal punto de preguntarle qué escribía ahí. Me mandó una captura de pantalla en la que había varios de sus tweets pero no se percató de que en esos tweets estaba su nombre de usuario: _sickmind_. La tenía, en verdad la tenía. Anteriormente, yo sabía la contraseña de sus otras dos cuentas, por lo tanto, saqué como deducción la tercera. Entré, casi tan nerviosa como si robara un banco.
Se abrió un nuevo mundo, en realidad su mundo. Un mundo que no conocía y el cual parecía muy oscuro. Es el día de hoy que, a veces, me maldigo por haber entrado o que me agradezco por saber todo.
Había de todo, tweets buenos, tweets malos, pero cada uno de esos tweets confesaban verdades. Confesiones de mentiras que yo nunca debería haber sabido. Confesiones como: ''No aguanto más a *mi nombre*'', ''No puedo querer a *mi nombre*'', entre otros... No puedo negar que había muchos en los que sentía que verdaderamente me quería pero era más lo malo que lo bueno en aquel momento, mi cabeza era una bola de confusiones.
En el mismo momento en el que miraba la cuenta, hablaba con ella. Le pregunté muy directamente: ''Cande, ¿me amas?'' Se indignó como si le hubiera preguntado una barbaridad, me dijo que no podía creer que le preguntara eso después de semejante noche. Se enojó y me acusó de desconfiar de ella, pero no, no podía decirle lo que sabía. No podía arriesgar a que me dejara, no después de todo lo logrado.
Me llamó. Yo lloraba, mucho. Quería cortarme, no importaba si ella estaba al teléfono, si no lo estaba o si simplemente no existía. Sentía, una vez más, lo mismo que el 20 de febrero: No le importaba nada. Agarré el filo del sacapuntas y lo miraba fijamente en mi mano. Ella estaba al teléfono y yo, sin poder responderle con un nudo en la garganta, me preguntaba qué hacía. Finalmente, logré responderle que nada y le volví a preguntar si me amaba. Me respondió que si, que no dudara de eso. Estaba mintiéndome, en el teléfono, pero sentía que era en la cara. Ahí comenzó mi bronca.
Simplemente fingí creerle pero sabía que estaba mintiéndome a mí misma.
Comenzó Abril y, entre días así, llegó el 6: Cumplíamos un mes. Le mandé, en medio de un recital: ''Feliz mes, te amo. Somos eternas.'' En ese momento me contestó frío y distante, pero igualmente me dijo feliz mes.
Durante todo Abril se mostró igual de distante y fría, yo seguía leyéndola y día a día demostraba quererme un poco menos, o, en realidad, que le importaba un poco menos.
El 16 de Abril tweeteó: ''Quiero cortar con *mi nombre*. No la soporto más.''. Me rompí, simplemente me rompí. Todo lo que quería evitar que pasara, estaba pasando. En esos días, Candela no quería que le hable, pero yo le hablé igual. Le dije que la notaba distante, que sentía que algo no estaba bien, que tenía miedo de que esto se termine. Me confesó que tenía ganas de dejarme, le pedía que no lo hiciera, al igual que febrero. Siempre rogándole, siempre atrás. Me dijo que no lo sabía, que estaba confundida y que no sabía qué hacer. Que se sentía mal con ella misma y, a la vez, conmigo. Mentira. No paraba de mentirme ni una sola vez. Estuvimos 10 días más.
El 27 de Abril me dejó. La muy hija de mil puta me dejó.
Explotaba de bronca, pero a la vez, no quería que me deje. Siempre tan ambigua. A veces parece que me encanta eso de andar mendigando amor.
Le seguía escribiendo, diciéndole que la quería, que quería volver, que no podía ser así. Prácticamente me arrastraba. Que pelotuda, no hacía más que alimentar su ego. Tweeteó algo así como: ''*Mi nombre* no me deja en paz y eso que ya la dejé. No sé qué más hacer''. Lloré. Lloré muchísimo. Pero no iba a dejar que las cosas quedaran así. Le escribí: ''Te podes ir bien a la concha de tu madre'' No entendía nada. Obvio, siguió tweeteando sobre mí y sobre esa conversación. Simplemente no me importaba.
Los días siguientes no le hablé, sino que no hice más que tweetear cosas que le dolían tanto como a mí lo que leía, con la diferencia de que yo iba de frente:
''Cuando me faltes este mayo''
''Porque podría decirte mil cosas pero conozco tus respuestas''
''¿Cuándo te vas a dar cuenta, *mi nombre*?''
''En realidad, ya me di cuenta, pero me niego a aceptarlo''
La odiaba, o eso sentía. Sentía que tenía que odiarla para sacarla de mi vida.

2015-06-11

"Que placer verte otra vez" nos decimos sin hablar (II)


No sé muy bien cómo arrancar esta vez. Cada día se me dificulta más escribir, en especial esta parte. Quiero y necesito terminar de una vez por todas. 
Pasaba Marzo muy tranquilamente. Estaba enamoradisima, y las cosas entre nosotras parecían ir muy bien. 
Decidimos volver a vernos el 28 de Marzo, pero esta vez yo iba a ser local. ¡IBA A VENIR A MI CASA! ¡IBA A CONOCER A MIS PAPÁS! No podía creer todo eso. Me moría de ansiedad. Era ese mismo viernes 28, y yo todavía no tenía un "si, voy" cien por ciento seguro. Ella le iba a mentir a los papás, e iba a venir a La Plata. Una locura total. 
A eso de las 12 del mediodía me aviso que si, que venía. Nervios por doquier. Fui a buscarla a eso de las 2 de la tarde a La Terminal. La ví bajar del micro. Tan hermosa y natural como yo la veía siempre. Me saludó, y yo temblaba. Fuimos en un taxi a mi casa, taxi en el cual me dio la mano. Chau, me derretía. 
Llegamos. Bajó ella, luego yo. Nos abrió mi mamá, se la presenté "ella es Candela, la chica de Monte Grande que te conté la otra vez". Se la presenté a mi papá y la conversación fue mas o menos la misma. 
Fuimos hasta mi cuarto, cerré la puerta y lo primero que hice fue darle un beso. Fuerte, rápido, pero de esos tipos de besos que dicen "te extrañé tanto". Me hacía tan feliz tenerla en mi casa, para mi sola. Pasamos la tarde entre besos, abrazos y miradas que decían mucho más de lo que se había dicho. Miradas que desbordaban deseo. Deseo de sentir, deseo de concretar. 
Llegó la noche, y los besos eran cada vez más largos y más intensos. Ambas sabíamos lo que iba a pasar. Sexo. O como lo llamé en su momento "íbamos a hacer el amor".
A veces es muy difícil escribir sutilmente de un tema como este, y dudo poder hacerlo. Sólo puedo decir que ambas eramos vírgenes, ambas nos moríamos de nervios, pero ambas nos moríamos de ganas. Nos dejamos llevar por los sentimientos, por la noche que parecía querer unirnos. No puedo quejarme, nunca podría. Fue mucho más de lo que yo imaginaba que se sentía. Era algo tan adictivo, que no podía describirlo en palabras. Moría porque su piel me rozara cada minuto de mi vida. Sonó durante toda la noche música de un celular. Sonó "Mis noches de Enero", "You", entre otras canciones que eran nuestras. Era perfecto, era realmente perfecto. Nos dormimos tarde, muy tarde. Ella se acostó en mi pecho, y así nos dormimos. Así me desperté, y así la desperté. No cabía ni un momento de tristeza. Nada de los tormentos que habíamos vivido podían intervenir en esa noche.
Almorzó en mi casa, estuvimos besándonos hasta mas o menos las tres de la tarde, y la acompañé hasta la terminal. Se iba. No quería, me negaba. "Quiero que te quedes", decía cada tanto. Tengo el recuerdo de que me invadía mucha tristeza. Hicimos una fila esperando el micro, y me la pasé aguantando las ganas de llorar. "Quedate acá, no quiero estar sola" decía en mis adentros. No, no podía quedarse. Tenía que dejar que se fuera. 
La veía mientras el micro se iba. No aguanté más. Comenzaron a caer lágrimas de mis ojos que no podía parar. ¿Me preguntan por qué? Hasta el día de hoy estoy intentando entender qué fue lo que me paso. A veces, creo dentro mío, que pensaba que no iba a verla más. 

2015-06-06

Ciudad del (des)encuentro (II)


''El amor existe en Palermo''

Luego de unos días, accedió a vernos el 6 de Marzo. Decidimos que íbamos a encontrarnos en el Mc Donalds del Obelisco, e ir juntas hasta el Planetario que está en Palermo. Estaba todo listo, sólo debía inventar una excusa para irme de casa.
Días antes al encuentro pactado, yo me sentía tan enamorada, tan feliz, tan completa. Nos tweetteábamos cosas tan lindas, tan seductoras. Me atrapaba tanto todo lo que escribía, lo que me decía cada noche al oído mediante un celular. Cambiaba de tal forma su voz, que la comparaba con un eterno susurro del que parecía nunca cansarme.
Quedamos que a las 11 am teníamos que encontrarnos.
Mi mejor amiga, Pilar, me ayudó y dije que me quedaba a dormir en su casa. Por lo tanto, el 5 a la tarde, fui hasta su casa. Ella estaba tan al tanto de todo, que sabía lo nerviosa que iba a estar.
La noche anterior al encuentro, no logré dormir más de dos horas. Me levanté a las 8 am. Pilar me planchó el pelo, me maquillé y a las 9:30 am, me fui de su casa.
Me moría de nervios, llegué a eso de las 10 a la terminal de ómnibus. Temblaba mucho. No sé si porque iba a verla, porque estaba mintiéndole a mis viejos yéndome por primera vez a Capital sola, o por ambas razones.
Me tomé el micro 129 Plaza, que me dejaba directamente en el Obelisco. Me senté junto a un hombre que, en mi opinión, parecía poco confiable. En el viaje, me percaté que me faltaba la SUBE. Tenga o no razón, terminé culpando en mi mente al señor. Ya las cosas estaban saliendo mal, o ese era mi miedo. No me importó, ya que tenía la tarjeta de mi mamá.
Apenas vi el Obelisco, me bajé. Tarada. Me bajé como tres paradas antes, me ganó la ansiedad. La llamé mientras caminaba con mucha prisa:
- Hola.
- Hola mi amor, ya me bajé del Plaza ¿dónde estás?
- Viajando todavía. Me faltan como 20 minutos.
- Bueno, estoy nerviosa.
- Calmate jajaja.
- Intento jajaja *risa nerviosa*
- Te dejo, ¿si? En un rato nos vemos, bombón.
EN UN RATO IBA A VERLA.
Ambas sabíamos que ese día íbamos a terminar juntas.
Llegué al Mc Donalds, prendí un cigarrillo. El primero. Miraba todo lo que me rodeaba. La buscaba entre la gente. Una vez más, en la ciudad del desencuentro. No llegaba. Más nervios, más dolor de estómago, más cigarrillos.
Llegó. Tenía puesta una campera de cuero que (sabía que) me encantaba. Me saludó con un abrazo, y le dije: ''Hola, mi amor''. A lo que me respondió: ''Hola, bombón''. Nos saludamos tal como lo habíamos imaginado ambas.
Tomamos un taxi hasta el Planetario. Ella sentada a la izquierda, yo a la derecha. Se apoyó en mí. Me paralicé. ''Ayuda'', pensaba. No sabía qué hacer. Si abrazarla o qué hacer. Tráiganme un Premio Nobel, me sentía la pelotuda del año.
Llegamos, caminamos un poco y terminamos cerca de los bosques de Palermo. Estábamos paradas, me acerqué con intenciones de besarla, se alejó. Segunda nominación al Premio ''Pelotuda del año''
Elegimos un árbol y nos sentamos. Era un día hermoso, cálido pero con un poco de viento. Hablábamos de las cosas de cada una, hasta que me dice: ''- ¿Me das un beso?''. Yo miraba hacia otro lado, y cuando giro para mirarla, le traté de decir ''- Mm, no s...'' No terminé la frase. Me besó. Fuerte, intenso, pero tan tímidamente como son los primeros besos entre dos personas que se están conociendo.
Entre besos y abrazos pasaba el tiempo. Pasaba muy rápido, quizás más rápido de lo que debería. Cuando me percaté de que ya eran las 4 pm y que debía irme, no quería. Antes de irnos, los besos eran largos y tan lindos que no pude explicarlos nunca.
- Te amo. - Le dije.
- Yo más. - Me dijo.
- No, yo más.
- A ver, probalo. - Sonrió maliciosamente.
La besé como si todo lo que nos rodeaba no existiera, como si sólo existiera ese beso.
Nos fuimos. Llegamos a la parada del 129, y le pedí que viniera a casa, que no quería irme sin ella. No logré convencerla, como siempre. Esperó que viniera mi bondi, y se fue.
Llegué a casa con una sonrisa de oreja a oreja, y le conté todo a mis amigas. Era tan feliz. No podía dejar de sentir sus besos.
Creo que ese día es uno de los pocos en los que estoy agradecida de que haya aparecido en mi vida.

2015-06-01

Reniego y me desangro


"Así es que empiezo a hundirme, como aquel barco, 
pero yo al glaciar lo vi al momento de zarpar."

Me sentía tan bien, tan enamorada, tan "nada puede destruir lo que siento". Los días pasaban, y me enamoraba siempre un poco más. El 13 de febrero del 2014 a eso de las 2 am, me dijo "creo que estoy enamorada de vos". Ya está, no podía pedir más. Todavía recuerdo las cosquillas que sentía en el estómago, lo nerviosa que me ponía, las sonrisas que se dibujaban en mi rostro al leer eso. Sé que tardé en responder, en procesar lo leído. A partir de ahí, comencé a decirle "mi amor". Es lamentable que no me salga ni una sonrisa al escribir sobre esto que parece ser tan lindo. Creo que se me fue todo lo que podía llegar a sentir por ella. Muchos dicen que hay que quedarse con los buenos momentos, y me quedaría con ellos, pero simplemente ya me cuesta mucho recordarlos con nitidez. 
Días mas tarde, quedamos en que íbamos a vernos el 26 de febrero. El 20 de ese mes, sus hermanas le "sugirieron" que no era conveniente que tuviera una relación conmigo, porque yo era una chica. Ahí se desató la bronca, o como suelo decirlo "mi primer huracán".  Lo mas cómico de todo esto, es que su hermana mayor es lesbiana. No podía parar. Me corté una y otra vez, me golpeé incontables veces contra la pared, rompí cosas, no tenía límites. No quería hablar con ella, no quería saber más nada. Me sentía una estúpida por haber creído que todo podía salir bien. Recuerdo haber tenido varios ataques de pánico juntos. Candela no se dignaba a pedirme mínimamente disculpas. No dijo nada. Simplemente me dejó en claro que no iba a estar conmigo. Agarré mi cuenta de Twitter, y escribí:
"Gracias vida de mierda, GRACIAS."
"No soy capaz de lograr nada, nada se concreta en mi vida." 
"Necesito romper todo, absolutamente todo, pero principalmente necesito romperme a mi misma."
"Ni unos cortes de mierda me van a tranquilizar,"
La llamé llorando y casi sin poder respirar, le pedí una oportunidad, le rogué. No puedo creer que fui tan estúpida de rogarle a alguien que me quiera en su vida. Me dijo que sí, que me iba a dar una oportunidad, pero que no íbamos a vernos por ahora. Claro, la tarada se conforma con tan poco que no importa lo que le demos ¿no? Así terminé esa noche que hasta el día de hoy me genera un poco de tristeza y desesperación. 

2015-05-27

Tal vez, ya no quieras estar sola


Si hay algo que debo remarcar de Enero antes de hablar del siguiente mes, es que casi todas las noches hablamos por teléfono. Casi todas las noches no dormía sólo por escuchar su voz, su risa, y sus mil histeriqueos. Me encantaba, me volvía loca escucharla, y pensar que de alguna manera no directa tenía chances con ella. Luego de ese mes, recordé que hay una canción de nuestra banda que se llama "Mis noches de Enero". Describe a la perfección todo. Incluso hoy en día, lo describe. Lo que sentí en ese mes, fue muy color de rosa, y como si fuera el primer enamoramiento aunque no lo sea. Siempre me va a doler la frase de esa canción "quiero recordarte así". No porque así sea ella en verdad, sino porque de alguna manera u otra, me gustaba esa faceta que me mostraba. Me encantaba. Toda ella. 
Llegó Febrero, y con él llegaron millones de esperanzas. No sólo pasábamos noches enteras hablando, sino que también aparecieron cosas tan extrañas en ella. En las madrugadas, a ella se le presentaban muchos miedos, y yo me quedaba toda la noche con ella al teléfono intentando que no haga nada. Que no tome pastillas, que no se corte, que no tenga ataques de pánico. Creo que lo logré, y eso que es difícil que yo reconozca mis buenos hechos. En este mes, ella era mucho más abierta a mi, incluso me empezó a llamar "Bombón". Me encantaba, una vez más. Si bien yo sabía que estaba muy enamorada de ella, me faltaba algo. Me faltaba ese empujón a la pileta (vacía o llena). 
Como en estos meses estaba de vacaciones, yo pasaba mucho tiempo con mi mejor amiga Pilar. Casi todos los días ella se quedaba a dormir en mi casa, y mirábamos series. Uno de esos días, tuve una conversación muy seria con Candela, y a la vez una conversación grupal con otras amigas. Primero fue la de mis amigas:
Yo: Chicas, qué hago? Siento que tengo que jugármela por Candela, pero no sé. Tengo miedo de pasarla mal. La amo, en serio y me hace bien.
S: Yo creo que si crees en serio que tenes que jugartela, lo hagas. Pero donde te haga mal, la agarramos nosotras eh!
C: Mira negra, si te hace bien, dale para adelante. Nosotras te vamos a apoyar siempre, y quiero verte feliz, porque yo soy feliz así.
P: Jugatela, sabes que te apoyamos mucho y se lo sonriente que estás cuando hablas con ella. 
Listo, tenía que jugármela. Lo había decidido. Eran alrededor de las tres de la mañana, y yo decidía estar si o si con ella.
En mi conversación con ella, le deje (una vez más) en claro que quería estar con ella. Esta conversación no la recuerdo bien, asi que si la relatara, se que estaría mintiendo o salteandome cosas. Una de las pocas cosas que me acuerdo, es que ella me dijo que sí. Que me iba a dejar jugármela, y que creía que a ella también le pasaba algo. Desde ese momento, comenzaron los "quiero que estés acá y darte besos" y demás cursilerías. Estaba feliz. Por primera vez en mi vida, sentía que estaba haciendo las cosas verdaderamente correctas y sinceras. 

2015-05-26

Un farolito de ilusión


Me encuentro escribiendo en papel, porque no aguanto hasta llegar a mi casa para escribir en el blog.
Esta historia me está carcomiendo, no me deja del todo tranquila, y quiero darle fin. Ya no me agrada, no quiero llorar (o estar a punto de), no me parece justo para mi.
Sé que no soy la mejor persona, ni la peor. Puedo considerarme lo mejor de lo peor, o lo peor de lo mejor. Pero, esto que pasó en estos meses, no puede (o debe) hacerlo ni la peor mierda del mundo.
Bueno voy a seguir. Luego de los repetidos "no" que recibí, fui en búsqueda de los "si". Me acuerdo que mandaba audios de mas de un minuto por Whatsapp, audios en los que le decía lo que sentía, en los que le pedía una chance, tengo graba la frase "dejate querer, dejame enamorarte". Me boludeó de ida y de vuelta. Nunca me decía que si, pero tampoco que no. 
Esa foto que está publicada, es una de las mínimas cosas. Siempre rechazándome. Y yo siempre atrás. En diciembre del 2013, y Enero del 2014, hablábamos muchísimo por teléfono. En esas llamadas, a veces me decía cosas como "si  estuvieras acá, te daría un beso" y después terminaba diciéndome que no quería nada conmigo. Siempre igual de inconstante, e histérica. 
De todos modos, mucho no puedo quejarme de esos dos meses. Bah, capaz que eso es lo que veo o veía yo. Diciembre y Enero fueron meses muy duros para mi. Mis viejos no paraban de discutir, yo estaba en el medio, y comenzaron a reaparecer mis ataques de pánico y nerviosismo. Ella me ayudó bastante, no puedo negarlo y creo que es una de las pocas cosas que puedo agradecerle realmente. 

2015-05-19

Es el principio de todo, princesa


Yo siempre soy tan oportuna, que elijo el momento menos indicado para decir cosas importantes. En especial, un 14 de noviembre. Ese día, para Candela es un día muy triste. Y yo no tuve mejor idea que decirle y a la vez no, que me pasaban cosas con ella (la foto adjuntada es una conversación desde su celular). Ese fue el principio del huracán. Por supuesto que, como siempre, "no sabia qué decirme". Siempre igual. Siempre sin palabras, y yo tan mandada e impulsiva. Al otro día, era su cumpleaños. No tuve mejor idea que saludarla diciéndole muchísimas cosas, dejando mi dignidad tirada por el piso por primera vez. 
Pasaban los días y ella me decía una y otra vez que me quería como amiga, que lo nuestro no podía ser, que ella no servía para las relaciones. Tuve desde el principio, las pautas de que eso no iba a funcionar. Pero no, soy tan obstinada que no me conformé. Me puse la estúpida meta de conquistarla, de hacer que se enamore de mi. Me acabo de dar cuenta que yo estuve enceguecida desde el principio de todo esto. Tenía los "no" tan claros, y sin embargo, no los veía. 
Es muy confuso o difícil no arrepentirse de todo esto, cuando se conoce el fin de la historia. Es doloroso ver cómo tenía la oportunidad de no meterme, de no encerrarme, de no lastimarme a mi misma.

2015-05-16

"Que placer verte otra vez", nos decimos sin hablar.


La vi. Caminaba como si no hubiese nada a su alrededor, mirando el piso. Venía con Ailén, y su novia. La saludé con un abrazo enorme, después a Ailén, y luego hubo un episodio algo gracioso y nervioso con la novia de Ailén. Empezamos a hablar, y nos dejaron solas. No sabía qué decir, no me salían temas de conversación. Simplemente me reía, típico de mi nerviosismo. Quería darle un beso y comprobar de una vez por todas qué era lo que me estaba pasando, pero convengamos que dar el primer beso, y menos a una persona que sé que no le gustan las chicas, no es mi fuerte. Hablábamos de la banda, de los cortes y no-cortes, de cómo estábamos, hasta que le dije que venga conmigo a donde estaban mis amigas y pasemos el recital juntas. No sé de dónde saqué la valentía. 
Estaba por empezar, y me pidió que le ate el pañuelo en la muñeca, y la miré a los ojos. Ahí entendí todo. Entendí por qué estaba ahí con ella, por qué la estaba mirando, y por qué quería seguir mirándola. Me pasaban cosas muy fuertes con ella. Cuando empezó el recital, nos dimos la mano para no perdernos, pero entre el movimiento de gente, la perdí y no volví a verla ese día. Así de efímero fue. Y sin embargo, eso bastó para tener la certeza de que me estaba enamorando. 
Pasaron exactamente 11 días en los que hablábamos muchísimo más que antes, en donde había muchísima confianza, y buenos tratos. Y yo me moría por dentro. Tenía ese "me gustas" atragantado. Hasta que el 14 de noviembre, todo cambió. 

2015-05-14

Yo misma me preparé mi fosa


Después de verla, las cosas cambiaron. Hablábamos muchísimo más, empezaron los te quiero, los te adoro, los te amo. Pero nada más allá que una amistad. Se empezó a convertir en una persona muy importante. Una de las personas que me salvó de varios días en los que quería irme de esta vida, días en que sólo pensaba en cortarme hasta desangrarme. Es muy fuerte decir que es la persona que me salvó. Pero en su momento, o hasta hace seis meses, lo afirmaba sin dudar ni un segundo. Me aferré tanto a sus palabras, a ella, que no me dí cuenta de que me estaba tirando al pozo con ella.  No puedo evitar pensar en esto y que se me llenen los ojos de lágrimas. Me llena de tristeza cómo todo eso se perdió. Cómo me comí el cuento de buena persona, de persona incondicional. A veces quiero creer que no es así, que sólo pudo mostrarme esa parte suya. Tal vez, solamente tuvo una mala experiencia conmigo, o de eso estoy intentando convencerme mientras escribo esto. Siempre igual, no cambio más. Siempre intentando justificar lo que no tiene justificación, o quizás si. No lo sé. 
Pasó Julio, Agosto, Septiembre, Octubre y lo único que hacía era hablar con ella muchísimo tiempo. Estaba llena de dudas, de incertidumbres. Me carcomía la cabeza pensar que me estaban pasando cosas con ella. Me estaban pasando cosas por una de mis más amigas. No podía terminar de entenderlo, pero tampoco podía parar de pensarlo. Hasta que la ví otra vez. 
El 3 de noviembre volvimos a vernos en un recital de "nuestra" banda. Esta vez era totalmente distinto. Esta vez me llamaba muchísimo más la atención verla. Necesitaba verla. 
Viaje hasta Villa Lugano, y llegué antes que ella. Las horas no pasaban más, y yo necesitaba que apareciese. Me avisó por mensaje de texto "ya llegué, ¿dónde estas?". En ese preciso momento salí de mi grupo de amigas sólo para encontrarme con ella. "Anda a la torre de sonido, estoy con una remera blanca y un short". Fui sin plantearme ni una duda, la buscaba entre la gente, la ansiedad me consumía. ¡Iba a verla! 

2015-05-11

Ciudad del (des)encuentro


Pasamos mas de un mes hablando por mensajes de texto, o por Facebook, u otros medios. En ese mes, cree una nueva cuenta de Twitter. Una cuenta en la que era yo de forma totalmente anónima, pero sin restringirme en lo que decía. Una cuenta como la suya. Privada, sincera y oscura. Todos mis pensamientos estaban ahí. Desde los mas macabros, hasta los mas insignificantes. En Junio, tocaba una banda que a ambas nos gusta. Le dije que quería verla. Insistí. Me moví por todos los medios posibles para verla. Salí de la fila que estaba haciendo sólo para verla a ella. Nunca entendí por qué hacía todo eso, si a mi no me pasaba nada con ella. Pero ese día que la vi, algo cambio. Algo se modificó en mi. Yo venía de tener una relación obsesiva con una persona, que meses más tarde me di cuenta, que te maltrata psicológicamente. 
Una vez me dijeron que "uno cuando sale de una mala relación, e inmediatamente intenta refugiarse en la primer persona que cree que le hace bien". Y creo fielmente que es así. 
Nos vimos en Avenida Bouchard y Victoria Ocampo. Esa esquina me marcó para siempre. Es el día de hoy que paso por ahí, se me viene ese momento y nada más. La esperé, ansiosa. Tenía puesto un buzo azul y jeans. Nada muy llamativo, pero no sé por qué tengo esa costumbre de recordar la ropa en momentos importantes. Nos abrazamos, fuerte pero por poco tiempo. (Así es ella. Pasas momentos fuertes e intensos con ella, pero por poco tiempo.) Me saludó diciendo:
- Hola!
- Hola, corazón. Como estas?
- Bien, vos?
- Mas o menos, intentando no estar mal. 
En ese momento, nos encontramos con Ailén, una amiga que tenemos en común y que estaba pasando por lo mismo que nosotras. Candela y ella se abrazaron, y yo quedé colgadísima. Me fui de nuevo a la fila, rogando que me hayan guardado el lugar. 
Pasó todo el recital y mientras estaba buscando a mis amigas para irme, la veo. Ahora que lo pienso, es nuestro propio destino. El cruzarnos dos veces. Poco, pero dos veces. A veces creo que exagero con las comparaciones o relaciones que hago, pero antes no las notaba, y ahora son tan claras que es imposible no hacerlo. No creo que esto se entienda ahora, pero si más adelante.

Bienvenida, destrucción


Luego de responderme ese tweet, comenzó a seguirme. Por lo tanto, no iba a desaprovechar esa oportunidad, y le pedí que me hable por mensaje directo de Twitter. Las imagenes adjuntadas son esa conversación. Así empezó todo. Asi es el "había una vez" de mi destrucción. 
Hablamos por Facebook y todo comenzó porque ella no se sentía bien. Siempre fue igual todo. Siempre era yo quien le preguntaba si estaba bien, y si no lo estaba, le preguntaba qué le pasaba. Nada cambió. A veces me pongo a pensar, en qué hubiese pasado si yo no hubiese hablado, si yo hubiese ignorado sus tweets. Quizás me hubiese salvado a mi misma, quizás no habría aprendido nada de lo que significa amar y jugarsela por alguien que no siente lo mismo, quizás no comprendería lo que es dar todo por una persona. Seguramente son más las veces que me escucho a mi misma decir que me arrepiento de todo lo que pasó, pero no siempre estoy segura de eso. 
No sé bien a dónde voy escribiendo nuestra historia, no sé muy bien por qué lo hago. Puede que sea mi duelo interior, o solo una catarsis que necesita ser plasmada en letras. Lo único de lo que estoy segura, es que no pienso abandonar esta historia hasta contar mi final. 

2015-05-10

Cambios de tiempo


Si voy a empezar a escribir, debería hacerlo bien. Presentarme e introducirme en mi historia. Me llamo Áuril. En realidad no, pero supongamos que sí. Tengo 18 años y con tan corta edad podría decir que conozco lo que es el dolor, el engaño, y por sobre todas las cosas, la mentira. No soy una mina que siempre dice la verdad, pero si hay algo que aprendí con el corren de los años y las (mil y un) caídas, es que las mentiras no hacen mas que lastimar a los demás y a uno mismo. Soy extremista, cambio de humor constantemente, pienso y analizo cada una de las acciones de los demás, amo la música y los libros. Y si tuviera que seguir describiendome, no sabría hacerlo. No tengo bien en claro que soy, y que no soy. 
En el 2013 quería un cambio en mi vida. Algo totalmente distinto a lo que estaba acostumbrada. Quería salir del circulo mentiroso e involucrarme en un circulo de verdad. Pobre ingenua. Me metí en la cueva del peor lobo de los cuentos.
Era mayo y estaba hundida, negada a salir, dispuesta a vivir de cortes y lágrimas, hasta que la conocí. Astrid (o Candela, como quieran llamarla).
En ese momento tenía 16 años, toda una adolescente ilusa que creía que podía encontrar alguien que le importe a través de una red social. Usaba mucho Twitter, demasiado quizás. Hasta que un día me topé con un retweet suyo. Empece a seguirla, ella no me siguió (como de costumbre, en realidad). Me parecía una chica muy interesante. Compartía mis dolencias, mis pensamientos, todo. Ella escribía y yo me sentía identificada. Pero no, no sabía ni que yo existía. 
Un día, publicó su blog al que obviamente entré y leí. Tenía pensamientos tan profundos, que los creía tan lindos en aquel momento.
 Le twitteé. Me arme de valor y le escribí. "Excelente tu blog, te entiendo tanto..". Minutos más tarde me contestó "Wow, pensé que nadie lo iba a leer. ¡Muchas gracias! Y desde ahora quiero que sepas que estoy para lo que sea ¿Sí? LO QUE SEA." A veces me pregunto dónde quedo eso de estar para lo que sea, pero no va al caso. La cuestión que es sabía de mi existencia y para una persona que no se quiere nada, eso es mucho.