Cuando leía un libro, creía que no costaba tanto escribirlo, que las palabras fluían y que uno podía escribir por varias horas sin problema alguno. Pero, por lo visto, me equivoqué. Es inexplicable lo que cuesta escribir. Lo que cuesta poder ser cronista de una (mi) historia. Mas que nada cuando es de uno mismo. Se remueven muchos sentimientos, recuerdos y pensamientos.
Por eso tardé 6 días en poder volver a escribir. No me animaba ni a tocar el botón de "Nueva entrada", pero acá estoy. Tengo que terminar algo una vez en mi vida.
Ese mismo trágico 14 de Junio a la noche, Leli me pasó el blog de Candela. Había escrito dos entradas para mi esa misma tarde:
" Hoy me tocó decir adiós.
No solo te perdí a vos dejándote ir, sino que también me perdí una gran parte de mí. En realidad, no sé si yo ya estaba perdida antes de conocerte, antes de enamorarme de vos, antes de todo lo vivido juntas. Hoy te dije adiós, y no te das una mínima idea lo que me duele esto. Pero sé que es lo mejor, aunque duela, sé que es lo mejor. Estás libre, de mí y de cualquier tipo de decepción. Estás a alcance de cualquier persona que te sepa amar mucho más que yo, porque eso mereces vos, alguien que te ame con locura y pasión, alguien incondicional, y lamentablemente no soy así, en esos casos no. Escribo esta carta dirigiéndome a vos, aunque sé que vos nunca leerás esto. Hoy, catorce de Junio, perdí una persona que realmente me amó, y soy consciente que me sigue amando, aunque a veces lo dude después de todo lo que pasó. Lo único que puedo decir ahora, con lágrimas en los ojos es un simple: “perdoname por no poder darte lo mejor”, y me siento una inútil por solamente poder decir esto. Perdón por ilusionarte, perdón por todo. No sirvo para amar. No sirvo, en realidad, para nada."
"Sabe usted que le extraño mucho más de lo estimado?
Duele fingir con que ya te superé y que nunca me importaste.
Me importas.
No te superé.
Extraño tus caricias, tu amor, tu aprecio.
Te extraño a vos en todos los sentidos.
Sé que lo que encontré en vos no lo voy a encontrar en nadie, y en cierta parte duele saber eso, porque sé que ese mismo cariño que recibí en su momento nunca más lo voy a sentir. Miremos el lado bueno, eso significa que sos única e inigualable.
A veces daría lo que fuera por recuperar los momentos vividos, revivirlos y quedármelos para siempre.
Ojalá pudiese detenerme en el tiempo, en tú tiempo.
Pero no sé, no sé qué pasó conmigo.
Quiero revivir cada caricia, cada beso, cada abrazo, por más pocos que hayan sido. Fueron únicos, y por eso hoy los quiero volver a sentir.
Te extraño, y en momentos como este daría lo que fuese por remediarlo todo.
Pero no sé perdonar, no puedo perdonarte. Y supongo que hasta que no aprenda a hacerlo, vamos a seguir distanciadas. Tampoco sé amar, no sé amar como vos pretendes que yo ame. No sé muchas cosas, y creo que hasta que nos las aprenda debería estar así, sola.
Pero debo admitir que la distancia duele, tú distancia duele."
"Son puras mentiras, no me quiere, no me quiso ni me va a querer. Me quiero cortar. Necesito cortarme. Te odio, Candela. Quiero morirme, no aguanto este dolor". Esos eran mis pensamientos al terminar de leerla.
¿Cómo tenía el tupé de decir que me extrañaba? ¿Cómo tenía el tupé de escribir eso, después de lo que había pasado esa tarde?
Era una psicópata y lo estaba comprobando. Estaba totalmente desquiciada esta mina. Lo que mas odiaba de todo eso, es que aún así no podía dejar de quererla. Me había enamorado de una loca de mierda, que tiene la "virtud" de envolverte hasta cuando no queres que lo haga.
Vieron cuando en los dibujos animados a un personaje se le rompe el corazón? Así me sentía yo. Sentía que se me rompía todo adentro. Se quebró todo, hasta la confianza que podía llegar a tenerle. Lo poco que yo tenía para estar en pie, se me había roto en mil pedazos.














